En las Escrituras, un grupo de hombres conocidos como los hijos de Isacar, fueron elogiados por dos cosas: entender los tiempos y determinar cómo vivir a la luz de aquellos tiempos (1 Crónicas 12:32). Esa es la combinación que debemos buscar nosotros: entender la naturaleza de nuestros tiempos y vivir de manera intencionada a la luz de esos tiempos.
En el mundo antiguo la influencia de los cristianos que actuaban como Sal y Luz puso fin al infanticidio, terminó la esclavitud, liberó a las mujeres, creó hospitales, orfanatos y escuelas. Durante la edad medieval, el cristianismo mantuvo la cultura clásica copiando manuscritos, construyendo bibliotecas e inventando universidades. En la era moderna han sido líderes en el desarrollo de la ciencia, la libertad, la política y economía, y han dado lo que es posiblemente la mayor fuente de inspiración del arte, la literatura y la música. Frente a esto surge la interrogante ¿Qué haremos los cristianos en general, los bautistas venezolanos en particular, en nuestros días?
Mientras el mundo se desmorona, la gente se pregunta ¿qué hacer? Y espera que alguien pueda guiarla, pero ¿quién podrá con tan grande tarea? Discernir y comprender los tiempos no es nada fácil, saber que se necesita hacer, es todavía más complicado.
Durante los tiempos serios de John Adams y Thomas Jefferson, padres fundadores de los Estados Unidos, no estaba claro si los hombres y las mujeres estarían a la altura de las circunstancias. A la luz de eso Thomas Paine, considerado unos de los padres fundadores de los Estados Unidos, escribió una serie de folletos patrióticos llamados La Crisis, que aparecieron en forma impresa en 1776-83. El primero de esos folletos conmovió tanto a George Washington que ordenó que les fuera leído a sus tropas hacia finales de diciembre de 1776 cuando la causa americana parecía estar tambaleante. “Estos son los tiempos que ponen a prueba el alma de los hombres”, así iniciaba la primera oración de Paine.
Los tiempos, en Venezuela de manera particular, suponen que no vivimos y respiramos en un medio neutral. En tal sentido, ser entendido de los tiempos y vivir a la luz de la realidad es una invitación a no ser neutral ni espectadores. E invitarnos a reflexionar ¿Qué actitud debemos asumir? ¿Cuál es nuestra verdadera responsabilidad como pueblo de Dios?
El peligro de nuestros días, sea cual sea el escenario, es la ausencia de un sentido de responsabilidad personal. Nuestra tentación es suponer que las cosas no dependen de nosotros. La idea de que lo que hagamos o dejemos de hacer realmente podría importar es prácticamente incomprensible.
Hombres como los de Isacar son los que Dios está necesitando. Hombres y mujeres valientes en extremo. Hombres y mujeres con una cosmovisión real, plural pero no fragmentada ni relativista. Hombres y mujeres que modelen con el ejemplo, entendiendo que la autoridad moral se consigue cuando los que nos rodean perciben integridad, fidelidad, honradez y lealtad.
La Biblia no da importancia al tiempo continuo o cantidad de tiempo (cronos) más bien se centra en el tiempo de cumplimiento de Dios (kairos). Entonces, es necesario comprender la verdad, actuar en consecuencia y mantenernos firmes durante tiempos difíciles, de incertidumbre y de grandes problemas. Porque la verdad es cuando uno actúa siendo entendido de los tiempos, sí importa.
“Estos son los tiempos que ponen a prueba el alma de los hombres” Thomas Paine.
Pst. Carleguis Rios Carreño,
Presidente de la CNBV.